Cuando las deudas se acumulan, el temor más recurrente entre los deudores es el embargo. Ese fantasma que aparece en las llamadas de cobranza y en las amenazas judiciales. Pero ¿qué tan real es ese riesgo si no tienes nada a tu nombre? La respuesta no es tan simple como parece. En Deudas.cl te explicamos cómo opera realmente el proceso de embargar y cómo protegerte de sus efectos.
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El acreedor y su derecho de prenda general
En Chile, la ley establece que todo deudor responde con sus bienes presentes y futuros. Así, el acreedor tiene lo que se llama un derecho de prenda general, lo que le permite iniciar acciones judiciales para recuperar lo que se le adeuda. A través de una demanda, puede solicitar el embargo y eventual remate de bienes del deudor.
Pero ¿qué ocurre cuando la persona deudora no tiene ningún bien a su nombre? Aquí comienza un terreno menos claro y mucho más delicado.
No tengo bienes para embargar
La lógica legal es simple: nadie está obligado a lo imposible.
Si el deudor no tiene bienes a su nombre, no hay nada que embargar ni rematar. En este escenario, el acreedor podrá seguir con la demanda, pero no logrará cobrar si no existen activos sobre los que ejecutar. Sin embargo, decir que “no pasará nada” sería una respuesta incompleta.
El deudor puede estar “seguro” en cuanto a no perder sus propios bienes —porque no los tiene—, pero el problema surge cuando vive con terceros, como familiares o pareja, y registra su domicilio en una dirección donde sí existen bienes. Ahí empieza el riesgo de afectar a personas que no tienen nada que ver con la deuda.
¿Pueden embargar en un domicilio donde los bienes no son míos? ¡Sí!
En la práctica sí sucede. Aunque la ley es clara al señalar que el embargo debe recaer sobre bienes del deudor, en una primera instancia judicial, se suele presumir que los bienes ubicados en el domicilio registrado por el deudor le pertenecen. Por tanto, el receptor judicial puede llegar al lugar, hacer un inventario de los bienes y dejarlos embargados, sin importar de quién sean en realidad.
En ese momento, no se lleva nada. Pero los bienes quedan con prohibición de ser enajenados y, eventualmente, podrían ser retirados si el proceso continúa.
¿Qué puede hacer un tercero afectado?
Aquí entra en juego una herramienta clave de la defensa legal: la tercería.
Una persona que vea embargados sus bienes por una deuda que no es suya puede presentar una tercería de dominio, demostrando que los objetos no pertenecen al deudor. Esta acción sólo puede interponerse después del embargo, porque antes no hay afectación directa que reclamar.
La tercería debe presentarla el dueño real de los bienes, no el deudor. Si el tribunal considera suficientes las pruebas —como boletas, facturas o testimonios— puede dejar sin efecto el embargo.
¿Cómo evitar estos problemas?
Aunque no tener bienes puede parecer una especie de “protección natural” frente a embargos, la verdad es que los efectos colaterales pueden ser graves para el entorno del deudor. Familiares, parejas o incluso amigos que lo recibieron en su hogar pueden terminar involucrados en un conflicto judicial del cual no tienen responsabilidad.
Por eso, una solución más integral y segura para salir de este tipo de situaciones es acogerse a la Ley de Quiebras (Ley N.º 20.720). Esta normativa permite al deudor reorganizar o extinguir sus deudas, bajo supervisión judicial y con acompañamiento legal, sin seguir siendo hostigado por embargos ni cobranzas agresivas.
Borrar las deudas es posible. Salir de ellas también. Lo importante es saber cómo
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Si no tienes bienes, no hay qué embargar. Pero si vives con otros o en un domicilio registrado, sus bienes podrían ser temporalmente afectados.
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Los terceros afectados pueden defenderse, pero solo después del embargo, mediante tercería.
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La mejor solución sigue siendo una defensa legal adecuada y, en muchos casos, acogerse a la ley de quiebras.
En Deudas.cl, entendemos que no se trata sólo de evitar el embargo, sino de liberarte del sobreendeudamiento sin dañar a quienes te rodean.
Nuestro equipo de especialistas puede ayudarte a revisar tu caso y encontrar la mejor estrategia para que recuperes tu tranquilidad.